Partida de ping-pong a costa de la paciencia de los demás
No se puede saber, a ciencia cierta, si la culpa es del Ministerio de Fomento, del Ayuntamiento, del mismísimo demonio, o de los tres. Lo cierto es que las consecuencias de esta larga y deficiente gestión la están sufriendo directamente miles de alcoyanos que ven,