Soplan vientos de cambio a favor de la gente
per Rodrigo Paños Jiménez
Decía Víctor Hugo que no hay nada más potente que una idea a la que le ha llegado su hora. Y en esas estamos con Podemos. Parece que nos está llegando la hora. Todas las encuestas, estadísticas y sondeos nos dicen que en Podemos crecemos sin parar. Las menos halagüeñas confirman que hemos superado de largo a la que hasta ahora era la tercera fuerza política española, IU; y otras nos sugieren que estamos cerca de superar a los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, cuya credibilidad se desploma cada vez que se pronuncian.
A pesar de la relevancia del hecho (o quizás por ello), los grandes medios de comunicación han poco menos que silenciado esta información a la ciudadanía. Es significativo que el diario El País, por ejemplo, no haya impreso desde mayo los resultados de la encuesta de intención de voto que publica mensualmente de la empresa Metroscopia.
Y es que las élites que nos gobiernan (entre las que se incluyen los grandes medios de comunicación) están cada día más preocupadas por el imparable ascenso de Podemos. Preocupadas porque Podemos es una herramienta que ha de servir a la gente corriente para que tengamos el poder de decidir sobre las cosas que nos afectan en el día a día (economía, salud, educación, medio ambiente, cultura, ocio, etc). Lo cual significa que, si gobernamos, acabaremos con sus privilegios.
Están que se suben por las paredes, no saben cómo convencer a la gente de que Podemos somos los malos de la película y ellos (los que están condenando al Estado español al subdesarrollo) los buenos: eso les lleva a rebajar su nivel discursivo hasta el despropósito de decir que somos ETA, o Hitler, o Satán, vampiros, zombies… Pero ya nadie les cree.
No tienen ninguna credibilidad. Por ello, para no perderlo todo en las siguientes urnas, se están viendo obligados a hacer trampas y jugarretas varias. Por ejemplo, ahora quieren realizar una reforma de la ley electoral (ya conocida como ley antipodemos) para jugar con ventaja (más si cabe). Tongo.
Es más, están corriendo rumores de que quieren adelantar las elecciones a noviembre, antes de que Podemos consolide su estructura y antes de acabar de despeñarse del todo. Es como si a mitad de un partido de fútbol, el equipo que va perdiendo cambiase las reglas del juego. Una fullería en toda regla.
Pero que no nos preocupe, hagan lo que hagan lo único que van a conseguir es propagar más el incendio de razones que nos llevan a exigir una regeneración democrática de la mano de Podemos.
Cada día somos más. Miles y miles de personas distribuidas en cientos y cientos de círculos por todo el Estado español (incluso en el extranjero) construyendo una herramienta política que sirve para empoderar a la gente. Unidos para echar del poder a esa oligarquía que está hundiendo en la miseria a la sociedad y por asentar las bases de un verdadero Estado de Derecho.
Estamos ante una coyuntura realmente esperanzadora. Es una oportunidad estupenda para tirar a los corruptos y construir, por fin, una democracia en la que gobierne la gente corriente. Juntos y organizados podemos conseguirlo. Para ello es imprescindible la colaboración de todos: en la asamblea, en los grupos de trabajo, en los eventos que realizamos, en la creación cultural, en la educación, o simplemente hablando con la gente, vecinos, conocidos, amigos, familia… Podemos es de todos, y todos somos Podemos, sigamos ensanchándolo.
Si cada cual pone su parte, vamos a cosechar grandes éxitos colectivos. Porque, como dice Eduardo Galeano, «mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden [Podemos] cambiar el mundo».
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